Sunday, January 01, 2006

 

Quien soy


Creo que el síntoma más patético del extremo ególatra y narcisista de una persona, se ve reflejado cuando cree que su historia es lo suficientemente importante o interesante como para hacer de ella una novela, o una autobiografía o un blog, texto que, en la mayoría de las ocasiones, mezclará la cruda realidad con pequeñas pinceladas de fantasía… lo necesario para mantener nuestra autoestima mas o menos a salvo.

Pero como los prejuicios, el nulo miedo al ridículo, la exposición innecesaria y el orgullo de mi historia, son temas superados, me atrevo a contar en estos párrafos parte de mi vida. Sólo aquello que considero relevante para explicar un fenómeno aún mayor, que es la importancia de la motivación, ponerse metas, y enfrentar día a día los nuevos y complejos desafíos que nos presenta la vida.

No es coincidencia que decida escribir mi biografía justo días después de mi “cumpleaños legal”. No, ya que desde muy niño, siempre tuve la extraña idea que a los 32 años se cumplía la fecha tope, para que una persona fuese realmente exitosa.

Pero una serie de circunstancias, han hecho que mi visión acerca de los sueños y el éxito, estén muy alejados de lo que algún día pensé.

Nací un 25 de septiembre de 1973, aunque en mi carnet de identidad aparezco con fecha 25 de octubre. Lamentable error del Registro Civil, que por comodidad nunca arreglé.

Mi infancia no fue tan distinta a la de cualquier niño de clase media. Mis motivaciones estaban orientadas a jugar a la pelota todo el día, andar en bicicleta, ver televisión y jugar videojuegos. Ni siquiera la quiebra de los negocios de mi familia y, por consiguiente, el brusco cambio de nuestro estilo de vida, podría decir que me hizo escapar de la historia de muchos niños de mi generación, víctimas inocentes de la crisis que atacó a Chile a comienzos de la década de los ochenta. Pero a los 12 años, comenzó para mí un camino sin regreso que cambiaría toda mi vida.

Fue justo en esa época, y por razones desconocidas, que mis ojos comenzaron lenta e inevitablemente a perder las ganas de conectarme con el mundo. Efectivamente, fue precisamente a esa edad cuando comprendí que la ceguera sería una compañera que estaría conmigo por el resto de mi vida. Por fortuna, fue sólo a los 17 cuando mis ojos dieron por finalizada su lucha contra una enfermedad que, hasta el día de hoy, nadie puede explicar a ciencia cierta sus causas u origen.

Lamentablemente, mis prejuicios e ignorancia fueron obstáculos casi tan tremendos como mi discapacidad. Por lo que conocía de los ciegos, mi vida se limitaría a quedarme en casa y depender eternamente de mis padres y hermanos. Pero el empuje y tenacidad de mis padres los llevaron al Centro de Grabación para Ciegos de Viña del Mar, mi querida ciudad.

En el Centro mi familia y yo aprendimos que los ciegos eran personas tan normales como cualquier otra, que trabajaban, estudiaban, se casaban, etc.

Luego de algún tiempo -no exento de su correspondiente depresión- logré entender que si me lo proponía podía alcanzar mis metas.

Las circunstancias de la vida, me han transformado en Psicólogo –con una maestría en gestión organizacional-. Además, soy escritor y mi vida laboral se divide en el ser profesor universitario y asesor de empresas.

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